WHITNEY HOUSTON
A pesar de los esfuerzos del Departamento de investigacion de La Espada En La Piedra, no se han podido obtener datos sobre la fecha de nacimiento de Whitney Houston. Según lo que pudimos averiguar, el hospital africano donde Whitney vino al mundo fue recientemente aplastado por una mandada de elefantes alterados genéticamente por la celulosa. Esto produjo, como el lector audaz ya habrá sospechado, que todos los documentos se hayan perdido en las áridas tierras del peor continente jamás visto.
Pero como nosotros nos la jugamos, afirmamos con total seguridad que Whitney nació entre 1850 y 1990. Fue la quinta hija de una familia acomodada (nunca supe qué quiere decir esa expresión, “familia acomodada”, pero hay que usarla) del norte de Namibia. Cursó sus estudios en la “Escuela para negros con guita” de Windhoek, capital namibia, hasta que tuvo 8 años. En ese periodo conoció a un chico, K ting A, con quien experimentó un fugaz romance. Fugaz porque a los dos meses de conocerse, el desgraciado de K tong A hizo las veces de tentempié de un hambriento tigre.
En 1956, la familia Houston debió emigrar hacia los Estados Unidos, porque querían conocer la electricidad. Aunque al comienzo no fue fácil, la pequeña Whitney se fue adoptando a las costumbres de esta nueva cultura. “A los golpes se aprende”, le dijo alguien, y Whitney agarró un bate de béisbol y se dio como adentro de un gorro. De un gorro grande.
Y funcionó. Primero se hizo cantante, después cantautora, después ganó un Grammy, un Emmy y un Curry. Sus discos fueron escuchados por millones de personas alrededor del mundo (es decir, por el espacio) y dentro del mundo también. Para hacer unos mangos más, incursionó en el cine. Nunca la olvidaremos pegando esos alaridos tremendos en El guardaespaldas, con Kevin Costner. O en El baño del Papa, haciendo de extra. Pero como la mayoría de los artistas, inclusive Claudia Fernández (que es una artista) cayó en el profundo pozo de la droga.
Ya todos sabemos que, en realidad, la culpa de semejante tragedia (canto del macho cabrío) no fue de la inocente Whitney, sino de su entorno, más precisamente, de Guillermo Cópola. Pero, gracia Dio, al poco tiempo logró recuperarse y volver a cantar felizmente.
Whitney Houston, una grande entre los grandes.

