Sucursal de Hollywood
Yo creo que la vida está del otro lado de la puerta, fuera de casa. Vivir la vida sería salir los lunes de noche al teatro, el martes al cine, el miércoles de nuevo al teatro, el jueves a tomar algo con algunos amigos (o dama), el viernes salir a tomar algo con los primos (o dama), el sábado salir a tomar algo con otros amigos (o primos, o dama), y el domingo quedarse en casa a mirar Vidas (debido, claro está, a que ya no dan Policías en acción. Una gran pérdida).
Las mañanas deberían tener la misma ocupación. Los lunes, ir a comprar algo pertinente (siempre hay algo que comprar), los martes a una librería de libros usados y gastar 50 $ en dos o tres textos, los miércoles a comprar algo más (siempre hay algo más que comprar), los jueves a jugar al tenis, los viernes al supermercado (puntos dobles), el sábado a jugar al fútbol y el domingo levantarse a mirar la fórmula uno (o a perder el tiempo de otra forma que no sea ver “cartelitos de colores dando vueltas”).
Eso es la vida. Lo dice alguien que duerme todos los días hasta las doce del mediodía, luego va a la facultad, llega a su casa a las ocho de la noche y no sale de ella hasta el otro día a las doce.
Hay que salir al mundo, conocer, mirar. Pasan muchas cosas todo el tiempo como para quedarse en casa. Morir con la serenidad de haber vivido, significa haber estado en los acontecimientos sucedidos durante nuestra estancia en este planeta. Sólo así se puede estar tranquilo el día que llegue (o la lleguemos) la muerte.
Ahora mismo, en Uruguay, paraíso celulósico, tenemos algo que marcará claramente quienes están dispuestos a vivir la vida (según los conceptos que vengo manejando en el post) y quienes no. Hablo de Blindness, la película que se está rodando en Montevideo.
¿Somos conscientes de lo que tenemos? ¿Nos hemos dado cuenta de que tenemos a estrellas de Hollywood a 15 minutos en ómnibus? Es realmente único esto que nos está sucediendo. Millones de personas han muerto, y morirán, sin haber visto o tocado a actores norteamericanos. ¡Tenemos la gran oportunidad de nuestras vidas! Nuestros nietos estarán orgullosos cuando les digamos “Yo fui a ver cómo rodaban aquella película tan buena de principios de siglo…”.
Yo no fui, todavía. Y seguramente no vaya. O sí, quién sabe. Pero se lo recomiendo a todos. Sólo basta subirse a un bondi, pagar quince mangos, y tener un poco de paciencia.
Aprovechemos. Tenemos la oportunidad de ver el rodaje de una película que, con algo de fortuna, puede llegar a meterse en los Oscar. Seamos conscientes de lo que tenemos: un tesoro comercial, que, a fin de cuentas, son los únicos tesoros que importan. Y los que marcan la historia.
P.D: Aquí filman en escenarios naturales. Allá filman en estudios. Entonces, vivimos en un estudio. Qué país ridículo.
P.D.2: Resulta que hoy, viernes 21, era el último día del rodaje. Ya nadie puede ir. Ni yo.
