viernes, junio 12, 2009

¿Vuelve El Preso Crático?

martes, abril 29, 2008

Mientras duró




Pronto
cuando no esté
en este lugar
donde nací
donde no aprendí a vivir (escribir)…
te vas a acordar de mí.
Fui ciego, ciego
no supe ver,
sordomudo y sin aliento
y en el viento
me perdí…me volé
me fui volando.


Hasta acá llegaron las aventuras del Preso Crático. Me divertí mucho.
Un gusto.

domingo, abril 27, 2008

1988


Cuando nací, una persona muy cariñosa me regaló una camiseta de Nacional. Ahora, que sigo siendo hincha de Nacional, esa camiseta me cabe en la mano. Ahora, esa persona es asquerosa.

En 20 años hay cosas que cambian. Otras no.

domingo, abril 13, 2008

Él lo dijo


Carlos Demasi, que fue mi profesor de historia en 6º de liceo, dice cosas como estas:

El vino te domestica de la manera más absoluta.

¡Qué grande Homero Simpson! ¡Qué inteligencia, quiero ser como él!

Como marca de dignidad personal, soy campeón de ping pong.

Podríamos crear un curso que se llame Masonería y sociedades secretas. Aunque pensándolo bien, para que no sea tan aburrido podría ser Sexo, masonería y sociedades secretas.

Después de Paris, lo más parecido es el Prado.

Bin Laden son los padres.

No hay ninguna ley que lo prohíba, pero no les recomiendo votar a un tipo que está muerto.

En este mundo traidor, no hay malos ni buenos….

Andrés Lamas era de Nacional. Sí, colorado y de Nacional, como Eduardo Ache.

Un curso de educación sexual que no tenga pornografía… ¡¿Qué sentido tiene?!

Hay una frase que siempre salva a los profesores en apuros: No sé, debe estar en Internet. Buscalo y traelo mañana.

¡Se imaginan cuántos africanos estarían gorditos si hubiésemos donado todos los porotos usados para germinadores a lo largo del siglo XX! ¡Acabaríamos con la hambruna en el mundo!

¿Qué te demuestra el experimento del vaso de agua, que si tapás con un papel y lo das vuelta sigue pegado? Que sos un pelotudo.

El huevo que pasa por el cuello de una botella es la estrella de los experimentos.

Acá nunca hubo oeste.

Me parece que no es el momento. En todo caso cuando suene el timbre pueden charlar de los amores y desamores de Sandra Miánovich.

El tiempo tiene fecha de vencimiento.

En este país, los presidentes son un peligro.

Las mujeres le pegan a los hombres. ¿Si no cómo te creés que funciona el mundo?

Creo que la clase pasada habíamos llegado a la conclusión de que uno de los treinta y tres orientales era Oscar Magurno.

Los perros son muy hambrientos y mal educados. Y tienen mal olor. ¡Son bárbaros!

No hay que ser pesimistas. Hoy estamos mejor que como vamos a estar mañana.

Luego B. (un alumno muy especial) les va a dar unas indicaciones para practicar la zoofilia.

No hacer las cosas porque es aburrido forma parte de la tradición nacional.

Antes los tangos hablaban del champagne. Ahora las cumbias hablan de la pasta base.

Antes te decían: “Mozito, ¿tendrá un vintén pal Juda?”. Ahora te dicen: “Bo, 10 peso pal Juda”. En unos años va a haber que hacerle una cuenta bancaria para darle limosna a los bichicomes estos.

Sé que si la mente tuviese poder, yo no estaría acá.

Vienen acá a sufrir. El sufrimiento es educativo. Así que agradézcanme cuando sufren porque están aprendiendo.

Argentina es peligrosa como mono con ametralladora.

En un momento de debilidad, pueden pensar que soy un buen tipo. Pero no se engañen.


Es un buen tipo. Y un excelente profesor.

lunes, marzo 31, 2008

Carta de Nelson Hernández, director de la DGI a Francisco “Paco” Casal, dueño del fútbol.

Paquito:

Sos un reverendo hijo de puta. ¿Por qué destruís así una amistad de años? Vos sabés todo lo que te quiero. Que desde aquella vez que mi mamá me llevó a jugar a tu casa nuestras vidas quedaron entrelazadas para siempre. Que, aunque nunca me querías prestar el muñeco de Tarzán, yo te re bancaba. Es que pasamos tantas cosas juntos…dicen que los buenos amigos están en las buenas y en las malas. ¡Y si habré estado yo en tus peores momentos! Cuando falló el tiro a Gabito, ¿quién estaba para consolarte? ¿Y cuando echaron a Figueredo de la AUF? ¿Quién, eh, quién? Sabés que nuestro amor es incondicional, y que no es de ahora, que lleva años. ¿Te acordás cuando teníamos diez años y fuimos a pescar, y te clavaste el anzuelo en la pierna? ¿Quién te escupió saliva y te apretó fuerte para que no te sangrara? Yo. Y cuando el peluquero te intentó hacer un peinado como la gente, ¿quién estaba ahí para cagarlo a palos, y decirle que no podías perder tu estilo? ¡Papá, papurri estaba!

Y ahora a vos se te ocurre empezar toda esta paparuchada. Cómo es eso de vení que te demando…que te hago un juicio…que me debés plata…que nunca te pagás un asado… Parece mentira, pero la plata destruyó nuestra amistad. Fue como ese jueguito del salvavidas. Preferiste a tu otro amigo, al billetito antes que a mí. Y me dejaste sólo, como un idiota, adelante de toda la gente…una barbaridad.


Yo sé dónde empieza todo esto. Por qué tomaste esta actitud tan agria. Fue por la discusión del otro día, ¿no? Qudaste calentito, ¿no? ¿Por qué? ¿Porque te dije la verdad? ¿Porque te dije que era una guachada eso de traer miles de estrellas a Penadoy y nada a Nacional? Si es la verdad…sos una mierda, tirás siempre para el mismo lado. Igual mi intención no era ofenderte. Yo sólo te dije que me parecía que podrías haber traído algún pibe pa mi cuadro, no sé, un Chino Recoba, un Gianni Bismark Guigou, una estrella así. No daba para que te pongas así, como una loquita, y demandarme.

Mirá que le voy a decir a Mario que escriba otro libro y cuente toda la verdad, ¿eh? Que cuente cuando te metiste con la esposa de Schelza, o que para motivar a Carlitos Bueno le decís que si hace goles le das una pasadita de merca. Mirá que yo sé muchas cosas, ¿eh? Que sé muy bien que te gusta usar tanga de leopardo, y de esas bien chiquitas. Mirá que sé mucho yo, ¿eh? No te olvides que desde chiquito compartimos mucho vestuario en el club…

Pero prometo no decir nada si haces dos cosas. Una, obviamente, echate pa atrás. Decí que no sé qué…que me equivoqué…que en realidad ahora que hice las cuentas, me dan perfecto…que no me importa que me investiguen…que voy a pagar todo lo que sea necesario…un verso así. Y otra, por favor, pasame las boletas de las empresas panameñas que tenemos juntos, que no sé porqué no me están llegando. Es la gente del correo, que son unos incapaces. Dale, pasámelas que tengo que hacer unas cuentas y si no estoy perdido como ciego en orgía.


Bueno, valor, por favor, ponete en contacto conmigo. Atendeme al teléfono, algo, no sé, llamame, pasá por casa, no sé. Tenemos que hablar, esto no puede seguir así.

Loco, que pases bien, un abrazo

Nelson

miércoles, marzo 12, 2008

Bob Dylan también lo sabe, pero Bob es muy discreto, no dice nada


Muchos de ellos esperaron diez años para ver a un gran cantante. Otros fueron por invitación o moda. Yo ni lo uno ni lo otro. Esperé toda mi vida por sentir lo que, supongo, la gente siente en la preadolescencia. No sólo ser fanático de un músico, o una banda. No sólo tener todos los discos. No sólo ir a todos los recitales. No sólo tener camisetas con su cara. No sólo escribir su nombre con aerosol en las paredes de las casa de la ciudad. Yo esperé toda mi vida por un músico con el cual identificarme, alguien que comprenda el mundo con una óptica más o menos parecida a la mía (en el acierto o en el casi error), o mejor aún, alguien que sienta (de sensibilidad) el mundo con un corazón más o menos parecido al mío.

Hace algunos años estaba sentado en la mesa del comedor con mis primos y un tío. Mi prima dijo: “Hay uno de los Calamaro que es bueno. No sé cuál de los dos, pero hay uno que es tipo un crack, y tiene canciones re buenas. Es el de esa, Sin documentos, Mi enfermedad, Te quiero igual, esas canciones re lindas”. Intervine: “Ese es Andrés. Después está el hermano, que es Javier, que es bueno también, pero no tanto”. Cuando terminé el postre (una manzana), me fui caminando a mi casa pensando en que, por ahí, ese tal Andrés Calamaro, del cual sólo conocía un par de temas, verdaderamente podía ser bueno. ¿Por qué no?

Salteando varios pasos, un buen día escuché Media Verónica (Alta Suciedad). Ese era un llanto como el mío. Una serie de palabras que no comprendía del todo, de sonidos que no me eran tan armoniosos, pero que me hacían vibrar por dentro. A mucha gente le pasa eso cuando escucha música clásica por primera vez. Bueno, fue algo así, como que algo despertaba, que florecía. Que había tierra a la vista.

Calamaro se transformó de a poco en aquel referente, en aquella pieza del rompecabezas adolescente que no encontraba en ningún cajón, debajo de ninguna media. Ese “yo poeta” en potencia, en una potencia que no se concretaría jamás, y eso era lo atractivo. De pronto me di cuenta de que, muchos años antes incluso de que yo naciera, un joven argentino tocaba el mundo con mis mismas manos. Y que todo este tiempo había estado ahí, esperando, agazapado. Esperando no sé qué, ni porqué, pero estaba esperando.

Calamaro compuso la banda sonora de mi vida. Yo creía que la había hecho absolutamente consciente de mi existencia, y de los pasos que daba, para no errar un solo acorde. Pero resulta que no, que millones de personas en todo el mundo sentían (y vuelvo a lo mismo) el mundo como yo. Gente con vidas tan distintas a la mía, incluso la vida de Calamaro era tan distinta a la mía. Gente con gustos, con almas, con costumbres quizá opuestas. Pero sin embargo, todos ellos (digo, nosotros) sentíamos el mundo de la misma manera. Que, en una de esas, todos cargábamos en nuestra alma con una parte de lo mismo. Que a todos nos desgarraba (y no sólo no exagero, sino que pido un minuto al lector para que comprenda bien la intensidad de lo que describo) gritar en el Charrúa, con los brazos extendidos para hacer más explícito el dolor: “No te preocupes, Paloma”.

Lo fantástico de aquella noche es que no estábamos solos: estaba él ahí. Estaba Andrés Calamaro, quien también mostraba cómo le dolía, cómo se desgarraba al recitar: “No te preocupes, Paloma”. Por primera vez lo pude VER retorcerse, gemir, pude sentir su dolor, que siempre había sido sonido y ahora era también imagen. Imagen en vivo, en tiempo real, a diez metros.
Ese era el modo de sentir el mundo. Que ya no era MI sentir, ni siquiera era MI mundo. Era el sentir de 18 mil personas, tangibles, y el mundo real.

sábado, febrero 16, 2008

Ramón García

A Cheeshirecat y Eresfea, compatriotas de Ramonchu

Con lágrimas en los ojos, de esas de emoción, escribo sobre un verdadero grande entre los grandes, si no el más grande. Incansable animador de las tardes monótonas de los niños que viven en la tierra de la siesta.

Ramón García nació el 28 de noviembre de 1961, en BilbaDo –la maldita costumbre de los gallegos de hablar sin la D, hay que enseñarles que es así: ¿Ha llegaDo el correDo de BilbaDo?-. En esa particular tierra imperialista, ladrona, colonizadora, explotadora y donde matan a los toros, Ramonchu pasó horas muy felices. Cuando cumplió 5 años su padre, traductor de las listas de ingredientes que van en los envases de alimentos, le dijo: “Oye, chaval, enhorabuena, tienes 5 años, ya puedes ir al casino”.

Y desde aquel día, el pequeño Ramonchu se convirtió en un ludópata sin remedio. De las 24 horas que tienen los días – menos para ESPN- 23 y media las pasaba apostando. Se cruzaba por la calle con una vecina y, con tono desafiante, le decía: “¿Qué apostamos?”. Como resultado, el barrio se sumergió en una de las crisis económicas más importantes de su historia, y Ramonchu se llenaba los bolsillos de dinero. Todo BilbaDo quedó literalmente vacío de papel moneda, y tuvieron que implementar el trueque.

Al ver que su dinero ya no tenia valor en BilbaDo, decidió emigrar hacia Madrid. Allí se asoció con otro grande, Emilio Aragón, y pusieron un canal de televisión. La programación era la siguiente: De 6.00 a 15.00 nada. De 15.00 a 22.00 El Juego de la Oca. De 22.00 a 01.00 ¿Qué apostamos? De 01.00 a 03.00 El Gran Prix. Y de 03.00 a 06.00 Peque Prix. Luego tuvieron que hacer unos cambios, porque, aparentemente, la sociedad no estaba preparada para que un programa de juegos para niños se emita a las tres de la mañana. Entonces recurrieron a la excelencia del Maestro Leiva, quién llenó el espacio de la grilla con conciertos de música clásica en vivo.

De ahí en adelante, todo fue éxito tras éxito. Cómo habrá sido que hasta este país tapón llegaron sus programas. A Dios gracias.

El año pasado se destacó en la conducción de ¿Sabes más que un niño de primaria?. Programa que seguramente aparecerá en Canal 10 dentro de siete u ocho años

Ramonchu, un grande entre los grandes.